¿Cuándo acudir?

¿Cuándo acudir?

Siempre que se detecten signos que nos indique que puede haber un retraso en el desarrollo evolutivo del niño. Los niños van adquiriendo, en distintas etapas del desarrollo, una serie de habilidades que nos indica que su evolución sigue unos patrones adecuados. Cuando estas habilidades no se van adquiriendo en el momento preestablecido, el desarrollo del niño podría sufrir alguna alteración.

Algunos signos de alarma en las distintas etapas del desarrollo son:

A los 3 meses:

  • El niño se muestra demasiado rígido o demasiado blando.
  • No se calma cuando se coge en brazos.
  • No reacciona a los sonidos.
  • No sigue los objetos con la mirada ante la luz o el sonido.
  • No sostiene objetos en su mano durante unos segundos.
  • No intenta levantar o girar la cabeza estando boca abajo.
  • Presenta problemas en la succión o en la deglución.

A los 6 meses:

  • Ausencia de sonrisa.
  • No controla la cabeza.
  • No hay intención de coger los objetos.
  • No orienta la mirada cuando se le habla, especialmente a la madre.
  • No se apoya en los antebrazos estando boca abajo ni mantiene elevada la cabeza.
  • No emite sonidos para llamar la atención.

A los 9 meses:

  • No se mantiene sentado con apoyo
  • Si se cubre la cabeza con un pañuelo no hace intentos de quitárselo.
  • No señala lo que quiere.
  • No se interesa por los juguetes.
  • No responde a la solicitud de dame…
  • Presenta conductas tales como rabietas infundadadas, rituales, morderse, golpearse…
  • No se pasa los objetos de una mano a otra.
  • No se lleva los pies a la boca.
  • No muestra interés por las personas u objetos de su entorno.
  • No se voltea.
  • No emite cadenas silábicas ma…ma…ma…

A los 12 meses:

  • No se sostiene de pie con apoyo.
  • No mantiene la posición de gateo ni ha iniciado el gateo.
  • No imita movimientos con las manos para participar en el juego.
  • No imita sonidos vocálicos.
  • No comprende órdenes sencillas.
  • No hay prensión índice-pulgar.
  • No se interesa por los dibujos ni imágenes sencillas.

A los 18 meses:

  • No anda solo.
  • No se pone de pie sin apoyo.
  • No manipula los objetos.
  • No responde a su nombre.
  • No emite palabras.

A los 24 meses:

  • Persiste el babeo de forma continuada.
  • No dice dos o tres palabras con significado (mama, papa, agua…)

Entre los 2 y 3 años:

  • Necesita apoyo para ponerse de pie.
  • Sus desplazamientos y juegos son muy torpes y se cae con frecuencia.
  • No sube ni baja escalones agarrándose a la barandilla.
  • No sigue órdenes verbales, si estas no se acompañan de gestos.
  • No imita actividades en juegos, tareas, etc.
  • No hace frases sencillas.
  • No realiza la masticación ni deglución de forma adecuada.
  • No se relaciona con otros niños.
  • No controla esfínteres (a los 3 años).

Entre los 4 y 6 años:

  • Caídas frecuentes y problemas de equilibrio.
  • No salta ni corre como los demás niños.
  • Realiza las tareas escolares propias de su edad con cierta torpeza, tales como recortar, pegar, colorear, etc.
  • Presenta un lenguaje ininteligible.

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